lunes 8 de enero de 2007

Gracias por Fumar

Estupenda de principio a fin, con un ritmo perfecto que no decae en ningún momento, apoyado en todo momento por un protagonista miserable con tintes de hijo de puta sin dejar de ser humano que a la vez irónicamente cae tremendamente simpático, interpretado a la perfección por Aaron Eckhart (habitualmente secundario) que, a la vez que encarna de manera sublime al personaje que interpreta llegando al punto de resultar inimaginable poner a otro actor en su lugar, carga totalmente con todo el peso de la película durante la hora y media que dura la misma, ocupando con su presencia, sus monólogos, sus diálogos, sus reflexiones y sus flashbacks cada escena de la cinta. La película es, de principio a fin, una sátira genial cargada de un estupendo humor negro, mostrando la realidad tal cual es, sin proponer dilemas morales ni llegar a criticar directamente ninguna posición, pero a la vez insistiendo en hurgar la herida de lo política o moralmente correcto con un incesante tono irónico cargado de mala hostia que, sencillamente, me ha encantado.

El desenlace, con las imágenes del Senador proponiendo las técnicas digitales para "corregir" los cigarrillos que tan dignamente lucían Bogart, Hepburn y demás estrellas del cine del Hollywood de los 50, los originales créditos de introducción, o la frase con la que el protagonista se presenta, comparándose a si mismo con tiranos tales como Atila o Gengis Khan, resultan geniales.
Debido a todo lo mencionado, le doy un 9.
Por cierto, mentiría si dijera que no me gustaría estar presente en una de las cenas de los "MDM".

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