Detesto esta época del año. Estudio más de lo que respiro, vivo enferma, se me empiezan a complicar las salidas, cambios de humor... en realidad, cambios. No estoy lista para cambios, sinceramente en este momento. Pero es como que no puedo evitarlo, estoy transformándome de manera involuntaria, me estoy mudando poco a poco a otro envase, con otro contenido, todo nuevo. Es muy incómodo, me siento como cuando empecé en quinto grado el colegio y todos me decían "la chica nueva", pero esta vez me lo digo a mí misma.
Digamos que me tengo que ir adaptando y moldeando a las situaciones que se me van dando, a pesar de que cuesten un poco. Por ahí un poco más de responsabilidades acá y un poco de libertad allá, los sentimientos se empiezan a mezclar y crean nuevas sensaciones difíciles de aceptarlas, pero es lo que me toca. Tengo 14 años, no voy a ser esa nena que le importaba sólo Hannah Montana y un par de pósters de Justin Bieber. Tengo otras importancias, como por ejemplo, tratar de manejar ese nuevo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario