Odio mis caderas, tan anchas, tan asquerosas. Odio mis piernas, flacas, sin vida. Odio mis labios, tan carnosos, secos y en busca de un buen beso que los haga sentir al menos un poco útil. Odio, detesto, aborrezco mi pelo. Odio mis ojos, veo a esa gente con tremendos faroles y me siento asquerosamente normal. Odio mis cachetes, todos juegan con ellos. Odio mi culo, prefiero ser plana. Odio mis tet...ah, no tengo. Odio mis pies, en realidad, odio los pies. Odio mis "kilitos" de más. Odio mi sonrisa, me siento una naba sonriendo. Odio mis dientes, parecen de leche. Odio mi altura. Odio mis medidas, tan deformes.
Odio mi histeria. Odio mis celos. Odio ser poco demostrativa. Odio ser excesivamente irónica. Odio no poder expresar lo que siento por pura timidez. Odio enamorarme tan fácil y después terminar sufriendo. Odio ser tan perfeccionista cuando soy la imperfección con patas. ¿Conclusión? Me odio.
No sé por qué miro mis defectos en vez de aprovechar mis virtudes, las cuales son muy pocas. Pero digamos que ya estoy acostumbrada a agregar cada vez un error en mí. Soy un error.
No hay comentarios:
Publicar un comentario