mayo 30, 2012

Otra vez, mirarme al espejo parece un desafío. No hay momento en el que me vea fea, gorda, inútil, desagradable, poco atractiva, desarreglada, nada femenina... Me siento todo, menos bien conmigo misma.
Sociedad de mierda, que me mete malas ideas a la cabeza. Que prejuzga un kilo de más o un rollito, que cree que por no tener medidas 90-60-90, no sos nada en la vida.
El día que las personas entiendan que las caras se arrugan, el culo y las tetas se caen, la panza engorda, pero los sentimientos, la personalidad y la dignidad queda siempre intacta, van a llover vacas. 

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